Mecánica general
Mantenimiento programado, revisiones oficiales, cambio de aceite, distribución y embrague.
Ver área completaTaller multimarca en Andorra la Vella para coches que viven en pendiente: frenos y líquido de frenos, embrague y transmisión, refrigeración, neumáticos de invierno, diagnosis y pre-ITV. Presupuesto cerrado antes de tocar el coche y factura con la referencia de cada pieza montada.
El equipo del taller
Mecánicos multimarca
Garantía por escrito
3 meses o 5.000 km en mano de obra y 2 años en el recambio montado.
Presupuesto cerrado
Te llamamos con el importe. Si no lo apruebas, el coche no se toca.
Banco de frenada y diagnosis
Medimos el frenado y leemos centralitas de todas las marcas habituales.
Coches de puerto
Aquí entra a diario el coche que sube y baja 1.000 metros de desnivel.
Áreas especializadas
Mecánica general, frenos y rodaje, diagnosis y electrónica, y carrocería. Todo se hace aquí dentro. Cuando algo se sale de nuestro alcance lo decimos antes de aceptar el trabajo, no a mitad de la reparación.
Mantenimiento programado, revisiones oficiales, cambio de aceite, distribución y embrague.
Ver área completaSistema de frenado, neumáticos, alineación de dirección y pre-ITV completa.
Ver área completaDiagnosis multimarca, sistema eléctrico, batería, alternador y aire acondicionado.
Ver área completaChapa, pintura, restauración de faros, granizo y gestión de partes con seguros.
Ver área completaServicios del taller
Mantenimiento del fabricante, reparación de averías y puesta a punto estacional. Arriba están los trabajos que más entran por la puerta en el Principado; si el tuyo no aparece, pregúntalo y te decimos si lo hacemos nosotros o te conviene otro sitio.
Mantenimiento programado del fabricante con repuestos homologados.
Más sobre revisión y mantenimientoAceites de gama profesional (Castrol, Repsol, Total) y filtros originales.
Más sobre cambio de aceite y filtrosSustitución completa con kit homologado y bomba de agua.
Más sobre correa y cadena de distribuciónDiagnóstico, sustitución y ajuste de kit de embrague y volante bimasa.
Más sobre embraguePastillas, discos, latiguillos y purgado de circuito.
Más sobre frenosMontaje, equilibrado, alineación de dirección y reparación de pinchazos.
Más sobre neumáticos y alineaciónLectura de centralita, borrado de averías y diagnóstico avanzado multimarca.
Más sobre diagnosis electrónicaTest de batería, alternador y motor de arranque. Sustitución en el día.
Más sobre batería y arranqueRecarga de gas, detección de fugas y desinfección del circuito.
Más sobre aire acondicionadoRevisión completa antes de pasar la ITV. Si no pasa, lo arreglamos.
Más sobre pre-itvReparación de golpes, abolladuras y pintado a color con cabina propia.
Más sobre chapa y pinturaServicios destacados
Plan completo según el libro del fabricante. Aceite, filtros y 30 puntos de control.
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Sustitución completa con kit homologado y bomba de agua. Sin sorpresas en el presupuesto.
Ver detalle
Pastillas, discos, latiguillos y purgado completo. Diagnóstico previo siempre.
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Lectura de centralita y módulos. Identificamos la avería antes de tocar nada.
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Montaje, equilibrado y alineación. Trabajamos con Michelin, Bridgestone, Continental, Pirelli.
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Reparación de golpes y pintado a color en cabina propia. Gestión de parte con tu seguro.
Ver detalleCómo trabajamos
Comprobamos espesor de disco, alabeo y estado del líquido con refractómetro antes de recomendar nada. Muchas vibraciones se resuelven sin cambiar el disco.
Castrol, Repsol o Total según lo que pida el motor: VW 504.00/507.00, MB 229.51, BMW LL-04, Renault RN0720, PSA B71 2290. La viscosidad correcta importa más en frío.
Original, OEM o equivalente de marca (Brembo, LUK, Sachs, Gates, Valeo, Febi). Te enseñamos las dos referencias y la diferencia de precio antes de pedirlas.
Neumáticos con marcado 3PMSF, batería medida bajo carga, anticongelante comprobado y revisión de bajos tras la temporada de sal.
Si hay que diagnosticar, se cobra el tiempo y se entrega lo leído: códigos, valores reales y qué descarta cada prueba.
Si no puedes acercarte, recogemos el coche en tu parroquia y te lo devolvemos al terminar, sujeto a disponibilidad.
Sobre nosotros
Detrás del mostrador hay mecánicos, no un centro de llamadas. Trabajamos con una idea sencilla: explicar el porqué de cada pieza antes de montarla, y decir en voz alta cuándo una reparación puede esperar.
Hoy el equipo lo forman mecánicos con especialización repartida entre mecánica general, electromecánica y diagnosis, chapa y pintura, y atención al cliente. Llevamos más de 21 años atendiendo a vecinos de Almería, conductores que pasan a diario por la N-340a y flotas de empresas de la zona industrial.
«Lo cierto es que la gente vuelve cuando le explicas las cosas. En nuestro taller hemos visto demasiados clientes asustados por presupuestos hinchados. Por eso aquí, antes de tocar nada, foto del problema, presupuesto cerrado por WhatsApp, y solo cuando dices que sí, abrimos.»
Aquí casi ningún trayecto es plano. Salir de Andorra la Vella hacia Sant Julià de Lòria, subir a Ordino o llegar al Pas de la Casa significa mil y pico metros de desnivel en cada dirección, a menudo dos veces al día. El motor pasa más rato a plena carga, el embrague arranca en rampa una y otra vez y los frenos disipan en cinco minutos de bajada toda la energía que el motor tardó veinte en poner ahí arriba. Por eso los coches del Principado llegan con un cuadro de desgaste muy reconocible.
El frenado es una conversión de energía. Toda la altura que has ganado subiendo se convierte, al bajar, en calor en las pastillas y los discos. No hay truco: o lo disipa el freno, o lo disipa el motor. Cuando alguien baja del Port d'Envalira o del Coll d'Ordino en punto muerto o en una marcha larga, el motor deja de frenar y el 100 % del trabajo cae sobre las cuatro ruedas.
Ahí empieza el fading. Ocurre en dos fases y conviene distinguirlas porque el aviso es distinto. En la primera, la pastilla se calienta por encima de su rango y sus resinas empiezan a gasificarse: se forma una película entre pastilla y disco, el coeficiente de rozamiento cae y notas que pisas igual y frena menos. El pedal sigue duro; simplemente el coche no se detiene como debería. En la segunda, más peligrosa, el calor ha llegado al líquido de frenos a través del pistón de la pinza. Si el líquido hierve, en el circuito aparecen burbujas de vapor. El vapor sí se comprime, el líquido no, así que el pedal se hunde hasta el fondo con poca o ninguna frenada. Es la sensación que describe la gente que llega asustada después de una bajada larga: «se me fue el pedal al suelo y luego, al rato, volvió». Volvió porque el vapor se recondensó al enfriarse. El problema no se ha ido; ha vuelto a esconderse.
La técnica correcta no es un consejo de manual, es física aplicada. Baja con la misma marcha con la que subirías ese tramo, deja que el motor retenga y usa el freno a golpes cortos y firmes, no a rastras. Frenar fuerte dos segundos y soltar disipa mejor que ir apoyando el pie, porque entre frenada y frenada el aire refrigera el disco. El pie apoyado permanentemente es lo que cocina el sistema. En automáticos, usa las levas o la posición manual: casi todos retienen bien si se lo pides. Y en eléctrico o híbrido, sube la regeneración al máximo.
Un matiz honesto: si haces la bajada bien, unas pastillas normales aguantan de sobra. No hace falta gastarse el dinero en material de competición para ir a comprar a Escaldes-Engordany. Lo que sí compensa es que el sistema esté sano y que el líquido no sea de hace cinco años.
El líquido de frenos DOT 4 y DOT 5.1 es higroscópico: absorbe humedad del ambiente a través de los latiguillos, de las juntas y cada vez que se abre el depósito. Esa agua no se ve ni se nota al conducir, pero baja el punto de ebullición de forma brutal. Un DOT 4 nuevo hierve por encima de los 230 °C; con un 3 % de agua absorbida, ese mismo líquido puede empezar a hervir alrededor de los 155 °C. En una bajada larga de las de aquí, 155 °C en la pinza no es un escenario extremo: es un martes cualquiera.
Por eso el cambio cada dos años, que en un coche de llano es casi un trámite, aquí es un asunto de seguridad. Lo medimos con refractómetro antes de proponerlo: si el líquido está bien, te lo decimos y te vas sin pagarlo. Cuando toca, se purga el circuito completo empezando por la rueda más alejada de la bomba, y en coches con ABS o ESP se activa el grupo hidráulico con la máquina de diagnosis; si no, queda aire atrapado dentro del bloque.
Sobre especificaciones: el DOT 5.1 tolera más temperatura que un DOT 4 estándar y es compatible con él, así que para quien baja puertos a diario suele compensar. Lo que no se debe montar nunca es DOT 5, de base silicona e incompatible con estos circuitos. Más detalle en nuestro servicio de frenos.
El ciclo térmico repetido —calentar mucho, enfriar rápido, repetir— deja tres marcas típicas que vemos casi a diario.
El volante que vibra al frenar. Casi todo el mundo lo llama «disco alabeado» y casi nunca lo es. Lo habitual es un depósito irregular de material de pastilla sobre el disco: si dejas el pie en el freno con el coche parado y el disco ardiendo, la pastilla queda impresa en un punto. Eso genera diferencia de espesor y la vibración que llega al volante. Se mide con reloj comparador: si la variación es pequeña y sobra espesor, muchas veces se corrige rectificando o con pastillas nuevas y un rodaje adecuado. Si el disco está por debajo del espesor mínimo grabado en la campana, se cambia. Y siempre por ejes.
Pastilla cristalizada. Sobrecalentada una vez, la superficie se vitrifica y queda espejada: frena peor y chirría. Si el material está pasado se sustituye, pero conviene mirar por qué se calentó tanto. A menudo hay una pinza que no libera porque las guías están secas o el pistón agarrotado por la sal; engrasarlas con pasta cerámica de alta temperatura es de lo más barato y agradecido que se puede hacer.
Latiguillos. Con los años la goma se degrada y el latiguillo se dilata al pisar. El síntoma es un pedal esponjoso que no mejora por mucho que purgues. Aquí no hay reparación: se sustituyen, y en coches con muchos inviernos encima compensa hacerlo a la vez que el líquido.
Un embrague puede durar 200.000 km o 60.000. La diferencia no está en el coche, está en cuántos arranques en rampa lleva encima y cómo se hacen. Salir de un aparcamiento en cuesta en Andorra la Vella, parar en un semáforo de la CG-1 con pendiente, o maniobrar cargado subiendo hacia La Massana son situaciones donde el disco patina mientras el coche vence la gravedad, y patinar es exactamente el momento en que se consume material.
Lo que más lo castiga: mantener el coche quieto en pendiente jugando con el embrague en vez de usar el freno de mano, y arrancar con muchas revoluciones soltando el pedal despacio. Lo correcto es aburrido: freno hasta que el motor empiece a tirar y soltar con decisión.
Cómo se nota que está pasado: las revoluciones suben pero el coche no acelera igual cuesta arriba, aparece olor a quemado tras una subida, o el punto de agarre se ha ido hasta el final del recorrido del pedal. Una prueba que puedes hacer tú: en llano, con el freno de mano bien puesto, mete tercera e intenta arrancar. Si el motor se cala, el embrague agarra. Si se queda ronroneando, patina.
Aparte va el volante bimasa, la pieza con muelles y grasa interna que filtra las vibraciones del motor y protege la caja. En montaña sufre por los cambios bruscos de par y por circular a pocas revoluciones con marcha larga cuesta arriba, el error más común de quien conduce ahorrando. Da traqueteo metálico al arrancar o al parar el motor y vibración a ralentí que desaparece al pisar el embrague. Al cambiar el embrague medimos su holgura angular; si está en el límite, sustituirlo a la vez sale mucho más barato que desmontar la caja otra vez seis meses después. Si está sano, se deja: cambiar piezas por rutina no es nuestro método. Trabajamos con LUK, Sachs y Valeo, y en el servicio de embrague te enseñamos la pieza retirada.
En una subida sostenida el motor entrega mucha potencia durante mucho tiempo y la velocidad es baja, así que entra menos aire por el frontal justo cuando más falta hace. Es el peor escenario posible para el sistema de refrigeración, y por eso los fallos que en carretera llana pasan desapercibidos aquí se manifiestan a la primera.
Un termostato que abre tarde, un ventilador cuya primera velocidad ya no arranca, un radiador con las aletas tapadas o un tapón de expansión que no mantiene presión: cualquiera de los cuatro te deja la aguja subiendo a mitad de puerto. Lo del tapón es traicionero, porque el circuito se presuriza precisamente para elevar el punto de ebullición del refrigerante.
Y luego está la fuga lenta. Medio litro perdido en dos meses no da la cara en ciudad, pero en la subida hacia Encamp o Canillo es la diferencia entre ir a 95 °C o irse a 115 °C. Si el nivel baja sin manchas en el suelo, hay que descartar la junta de culata con una prueba de gases en el vaso de expansión. Un consejo que resta venta: a veces basta con apretar una abrazadera y vigilar dos semanas antes de desmontar nada.
El anticongelante aquí no es un extra de temporada, va todo el año, y hay que respetar el tipo que pide el fabricante: G12, G12++, G13 y equivalentes no se mezclan alegremente. Mezclar tecnologías gelifica el circuito y acaba en bomba de agua nueva. Comprobamos densidad y punto de congelación en cada revisión.
La batería es la primera en quejarse. El frío reduce la capacidad química disponible y a la vez el motor gira más duro porque el aceite está espeso, así que la batería que en octubre iba justa en enero no arranca. Se mide bajo carga, no por el voltaje en reposo, que engaña. En coches con Start&Stop hay que montar AGM o EFB según lo que llevara de origen, y codificar la batería nueva en la centralita de gestión energética: sin ese paso el coche la carga con el perfil de la vieja y la envejece antes de tiempo.
En neumáticos, la frontera no es la nieve, es la temperatura. Por debajo de unos 7 °C el compuesto de un neumático de verano se endurece y pierde agarre incluso en asfalto seco. Un all-season con marcado 3PMSF es razonable para quien se mueve por el fondo de valle entre Sant Julià de Lòria y Escaldes-Engordany. Para quien sube a diario a Ordino, Canillo o el Pas de la Casa, el invierno específico gana con claridad. Las cadenas hay que llevarlas cuando lo indica la señalización, y conviene estrenarlas en el garaje y no de noche con nieve cayendo.
Lo que casi nadie mira es la sal, que se come bajos, muelles, tuberías de freno y guías de pinza mucho más rápido que la lluvia. Consejo barato: lava los bajos a presión cada dos o tres semanas mientras dure la temporada, y una vez a fondo al llegar la primavera. Evita que dentro de cinco años una tubería picada te obligue a una reparación cara. En la revisión de primavera miramos justo eso: tubos, muelles, silentblocks y el estado de los cárteres.
Todas las cifras que siguen son horquillas orientativas para turismos habituales, con recambio de marca y mano de obra incluidas, y varían según modelo y motorización. El presupuesto real se cierra por escrito con tu matrícula delante.
El método no cambia: entra el coche, se revisa, te llamamos con el diagnóstico y el importe, y esperamos tu «sí» antes de pedir una pieza. Si al desmontar aparece algo que no se veía —pasa, sobre todo con la sal de por medio— paramos y te volvemos a llamar. Las piezas retiradas se guardan hasta que las veas. Y si lo que necesita tu coche no lo hacemos bien nosotros, te lo decimos. Puedes escribirnos o llamarnos y te damos día.
Si conduces a diario entre valles, tu coche trabaja en el modo más exigente que existe fuera de un circuito, aunque no lo parezca porque vas a sesenta por hora. Cuidar los frenos, el líquido, el embrague y la refrigeración no es gastar de más: es lo que evita la avería cara y, en una bajada larga, algo bastante peor que una avería. Tráelo, lo miramos y te decimos la verdad, incluso cuando la verdad es que no hace falta hacer nada todavía.
Marcas que atendemos
20 marcas con motores, problemas crónicos y particularidades documentadas. Mantenimiento oficial sin perder garantía.
Estética y protección
Tratamiento cerámico, PPF, pulido, tintado de lunas, restauración de faros, limpieza integral, wrapping. Marcas premium con garantía.
Recubrimiento de sílice profesional con dureza 9H y duración de hasta 5 años. Brillo intenso, repele agua y suciedad. Aplicado en cabina con preparación correcta.
Desde 350 € – 900 € según preparación previa
Película transparente de poliuretano que protege la pintura contra impactos físicos, piedras de carretera y ralladuras. Con autosanado por calor en marcas premium.
Desde Capó: 350 €
Eliminamos microrrayas, hologramas, oxidación y huellas de lavado. El brillo profundo que tenía tu coche el primer día — recuperado en cabina con productos profesionales.
Desde 1 paso (corrección leve): 180 €
Películas técnicas que filtran rayos UV e infrarrojos, mejoran confort térmico, dan privacidad y mantienen visibilidad nocturna. Tintados homologados según normativa española.
Desde Lunas traseras (5 lunas): 180 €
Los precios mostrados son rangos orientativos y varían según la marca, el modelo y la complejidad de cada intervención. Confirma el precio de tu vehículo con nuestro equipo comercial.
Para nuestros clientes
Tres servicios que ponemos a tu disposición cuando los necesitas. Consúltanos la disponibilidad y las condiciones de cada uno.
Paga la reparación en 3 cuotas sin intereses o hasta 12 meses con cuota baja. Aprobación rápida con DNI y tarjeta.
Ver opciones de financiaciónSi tu reparación se alarga y necesitas moverte, disponemos de coche de sustitución. Consúltanos la disponibilidad y las condiciones al dejar el vehículo.
Cómo funcionaSi no puedes acercarte, recogemos tu coche en tu casa de Andorra la Vella y te lo devolvemos al terminar. Consúltanos la disponibilidad y las condiciones del servicio.
Cómo funcionaTrabajos habituales
El cliente notaba el pedal más largo tras bajadas largas. La medición con refractómetro dio un 3% de humedad en el líquido, suficiente para bajar el punto de ebullición muy por debajo de lo que exige una bajada sostenida. Se purgó el circuito completo; los discos y pastillas tenían espesor de sobra y no se tocaron.
El propietario esperaba cambiar el embrague por el olor a quemado tras varias cuestas seguidas. La prueba en llano mostró que el disco aún agarraba con margen; el problema era el hábito de retener el vehículo con el pedal en vez del freno de mano. Se explicó la técnica correcta y no se cambió ninguna pieza.
Al cambiar el embrague se midió la holgura angular del volante bimasa, que estaba cerca del límite. Se sustituyó a la vez que el kit, porque desmontar la caja de cambios una segunda vez meses después habría costado bastante más que hacerlo todo de una.
En llano el coche iba perfecto, lo que apuntaba a un fallo que solo se manifiesta con poca velocidad y mucha carga térmica. Se localizó un ventilador cuya primera velocidad no arrancaba. Cambiado el motor del ventilador, la temperatura se mantuvo estable en la misma cuesta donde antes subía.
La batería medía bien en reposo pero fallaba bajo carga real, algo que el frío agrava. Se montó una batería AGM equivalente a la original y se codificó en la centralita de gestión energética, paso que se salta a menudo y que hace que el coche envejezca la batería nueva antes de tiempo.
El cliente llevaba neumáticos all-season y notaba pérdida de agarre en las rampas con más nieve. Se le explicó la diferencia real entre marcado 3PMSF y un invierno específico según su recorrido habitual, y se optó por el segundo juego solo tras confirmar que subía la misma cuesta prácticamente cada día.
Preguntas frecuentes
No. Lo más probable es que hirviera el líquido de frenos y se formaran burbujas de vapor dentro del circuito; al enfriarse, el vapor se condensa y el pedal recupera tacto. El sistema no se ha reparado, solo ha vuelto a la temperatura normal. Ese episodio indica que el líquido tiene demasiada humedad absorbida o que hay una pinza que no libera y está generando calor de más. Conviene medirlo cuanto antes y no repetir bajadas largas hasta entonces.
La referencia general es cada dos años, y en conducción de montaña ese plazo hay que cumplirlo de verdad, no estirarlo. Nosotros lo medimos con refractómetro antes de proponer el cambio: si el porcentaje de agua está bajo, te lo decimos y no se toca. Si vas muy cargado, remolcas o bajas puertos a diario, plantéate un DOT 5.1, que tolera más temperatura y es compatible con el DOT 4. Lo que nunca debe montarse es DOT 5, de base silicona, incompatible con estos circuitos.
No necesariamente. La causa más frecuente no es un disco deformado sino material de pastilla depositado de forma irregular sobre él, algo que ocurre cuando se deja el pie en el freno con el disco muy caliente. Se mide con reloj comparador y se comprueba el espesor: si hay margen y la variación es pequeña, a veces se corrige rectificando o con pastillas nuevas y un rodaje adecuado. Si el disco está por debajo del espesor mínimo grabado en la pieza, ahí sí se cambia, y siempre por ejes.
No, y además ya no ahorra nada. En retención, con una marcha metida y el pie fuera del acelerador, la mayoría de motores modernos corta la inyección por completo: el consumo instantáneo es cero. En punto muerto el motor necesita combustible para no calarse, así que gastas más. Y lo importante: en punto muerto pierdes el freno motor y toda la energía de la bajada acaba en las pastillas, que es justo lo que provoca el fading.
Depende de por dónde te muevas. Si haces sobre todo fondo de valle entre Sant Julià de Lòria, Andorra la Vella y Escaldes-Engordany, un all-season con marcado 3PMSF suele ser suficiente y te ahorra el doble juego. Si subes a diario hacia Ordino, Canillo o el Pas de la Casa, el neumático de invierno específico agarra bastante mejor en nieve y en frío seco. En cualquier caso, las cadenas hay que llevarlas cuando lo indique la señalización, aunque calces invierno.
Puede ser el embrague, pero también unas pastillas muy calientes o incluso el freno de mano mal soltado. Si el olor es acre y aparece tras varios arranques en rampa o tras subir con marcha larga forzando, apunta al disco de embrague patinando. Haz la prueba en llano: freno de mano puesto, tercera metida e intentar arrancar; si el motor no se cala, el embrague patina. Si el olor es más metálico y sale de las ruedas, mira los frenos antes.
La horquilla orientativa está entre 650 y 1.100 € en un turismo normal, y sube a 1.100–1.900 € si hay que montar volante bimasa. La diferencia viene de tres cosas: si el motor es transversal o longitudinal (las horas de desmontaje no tienen nada que ver), si el bimasa está dentro del límite de holgura o hay que sustituirlo, y si el vehículo lleva embrague de doble disco en seco o en baño de aceite. Medimos el bimasa antes de decidir; si está sano, se deja.
Es un aviso claro y conviene mirarlo pronto, aunque en llano el coche vaya perfecto. En subida el motor entrega mucha potencia a poca velocidad, así que entra poco aire justo cuando más calor hay que disipar; ahí se destapan fallos que en ciudad no dan la cara. Los sospechosos habituales son el termostato, el ventilador que no arranca en primera velocidad, el radiador sucio, el tapón de expansión sin presión o una fuga lenta. Si el nivel baja sin manchas en el suelo, hay que descartar la junta de culata con una prueba de gases.
Daña, y bastante más que la lluvia. La sal de deshielo ataca los bajos, los muelles, las guías de las pinzas y sobre todo las tuberías rígidas de freno, que son piezas de seguridad. El problema es que el deterioro no se ve hasta que aparece la fuga. Lavar los bajos a presión cada dos o tres semanas mientras dura la temporada, y una vez a fondo al llegar la primavera, es de lo más rentable que puedes hacer por tu coche aquí.
Sí, y es un problema real en híbridos y eléctricos que bajan puertos con regeneración fuerte: el freno hidráulico casi no interviene, la capa de óxido superficial no se limpia y aparecen picaduras que luego chirrían o generan vibración. La solución no es dejar de usar la regeneración, sino frenar de vez en cuando con firmeza a velocidad media, en un tramo despejado, para limpiar la superficie. En revisión comprobamos que los pistones no estén agarrotados por falta de movimiento.
En la mayoría de los casos no. Unas pastillas de calidad con la homologación correcta aguantan de sobra una bajada bien hecha, y muchas pastillas deportivas frenan peor en frío y ensucian más la llanta, que es justo lo contrario de lo que necesitas para el día a día. Donde sí compensa gastar es en el estado del líquido, en unos discos con espesor suficiente y en unas guías de pinza bien engrasadas. Si remolcas o vas habitualmente muy cargado, entonces sí hablamos de un material más térmico.
Para revisiones, frenos y trabajos programados es mejor con cita, porque así tenemos el recambio pedido y el coche no se queda esperando piezas. Para una avería que te preocupa —un ruido nuevo, un testigo encendido, el pedal raro— pásate y le echamos un vistazo rápido para decirte si puedes seguir circulando o no. Si el coche no está para moverse, llámanos antes de arrancarlo: casi siempre es más barato traerlo en grúa que reparar lo que se rompe de camino.
Pide tu presupuesto
Mándanos foto de la avería o explica el síntoma. Te confirmamos si es algo que podemos resolver, te damos rango orientativo y, si quieres, hueco para esta misma semana.
Zonas que atendemos
Cubrimos 8 zonas de Andorra la Vella y alrededores con landings dedicadas para las 5 poblaciones de mayor demanda. Recogida y entrega a domicilio disponible; consúltanos las condiciones.
Escaldes-Engordany
2 km
Núcleo urbano y comercial de Andorra, con una alta densidad de población residente y un gran flujo de turistas.
Ver servicio →La Massana
7 km
Población residencial con un alto porcentaje de familias y amantes de la montaña.
Ver servicio →Encamp
6 km
Importante núcleo residencial y turístico, puerta de entrada a la estación de esquí de Grandvalira.
Ver servicio →Sant Julià de Lòria
7 km
Parroquia fronteriza con España, con un intenso tráfico comercial y de paso.
Ver servicio →Ordino
9 km
Parroquia reconocida por su entorno natural y alta calidad de vida (Reserva de la Biosfera).
Ver servicio →