Guía completa

Antes de cambiar nada, mirar el fusible correcto

La caja de fusibles protege los circuitos eléctricos del coche frente a sobrecargas. Casi todos los vehículos actuales llevan dos: una en el compartimento del motor, que cubre circuitos de potencia como bomba de inyección, ventilador, alternador o ABS, y otra en el habitáculo, normalmente bajo el salpicadero o en la guantera, que protege radio, luces interiores, cierre y ventanillas. Ante cualquier fallo eléctrico, lo primero que se revisa es el fusible correspondiente: a veces la solución cuesta 5 € y se resuelve en cinco minutos.

Fusibles que se funden más de una vez: no vale con cambiarlos

El error más habitual que vemos es un cliente que cambia el mismo fusible tres o cuatro veces porque se vuelve a fundir. Si eso pasa, hay un cortocircuito activo en el circuito que protege, y sustituir el fusible sin buscar la causa no arregla nada. Y nunca conviene poner uno de más capacidad para que “aguante” —es de las causas de incendio de cableado que sí vemos en taller de vez en cuando. Lo correcto es localizar el cortocircuito con multímetro, casi siempre un cableado dañado o un accesorio con fallo interno, repararlo y montar entonces un fusible del valor adecuado.

Relés: la avería barata que puede dejarte tirado

Los relés conectan y desconectan circuitos de potencia mediante un electroimán. Tras millones de ciclos —el de cierre se activa varias veces en cada trayecto— sus contactos internos se desgastan. Los síntomas típicos: cierre centralizado intermitente, intermitentes que parpadean a un ritmo raro, un ventilador de radiador que no arranca cuando toca, o directamente el coche que no arranca porque el relé de la bomba de combustible o del motor de arranque está agotado. El coste de cambiarlo suele quedar entre 35 y 90 €, de las averías más económicas cuando se diagnostica a tiempo.

Humedad dentro de la caja

Tras un charco profundo o una filtración de agua, la caja del motor —que solo soporta salpicaduras, no inmersión— puede mojarse por dentro. El proceso no siempre es inmediato: primero aparecen cortocircuitos puntuales, luego empieza la corrosión en los contactos, después fallos eléctricos sin patrón claro, y a los meses pueden salir averías en módulos asociados como el BCM. Cuanto antes se revise, menos posibilidades de que el problema se traslade a un componente caro. Una limpieza con producto anti-humedad y grasa dieléctrica resuelve los casos leves, entre 80 y 150 €; si la corrosión es seria, hay que sustituir la caja completa.