Guía completa

Cuando el motor rinde menos sin estar averiado

A partir de los 100.000-150.000 km, es habitual que un motor empiece a perder algo de rendimiento sin ninguna avería de por medio: un poco menos de potencia, algo más de consumo y un ralentí menos fino. La causa más frecuente es la carbonización progresiva, especialmente en motores diésel y de gasolina con inyección directa, que acumulan depósitos en varios puntos a la vez: las válvulas de admisión, sobre las que inciden los gases recirculados por el EGR; el colector; la cámara de combustión, con combustiones incompletas típicas del uso urbano; el turbo, donde se acumula aceite y carbonilla en las aspas; y el DPF en los diésel, con hollín que no acaba de regenerarse del todo.

Un simple cambio de aceite no resuelve esto. Hace falta un producto activo capaz de disolver esa carbonilla.

Cómo trabaja el tratamiento

Conectamos un equipo profesional a la admisión que dosifica producto de forma controlada mientras el motor está en marcha, durante 30-45 minutos. El producto circula por todo el recorrido —admisión, válvulas, cámara de combustión, escape, turbo y DPF si es diésel— y va descomponiendo los depósitos acumulados.

Las mejoras que solemos ver tras una sesión: entre 0,3 y 0,7 L/100 km menos de consumo, respuesta más fluida sobre todo a bajas revoluciones, emisiones que bajan de forma medible —relevante si te la juegas en una revisión técnica ajustada—, y un ralentí más estable.

Cuándo tiene sentido y cuándo no

Tiene sentido en coches de uso urbano frecuente, antes de una revisión técnica con emisiones al límite, tras comprar un coche de segunda mano con mantenimiento dudoso, o cuando un motor con bastantes kilómetros ha perdido rendimiento de forma progresiva.

No sirve de nada si hay una avería mecánica de fondo —turbo dañado, anillos gastados, válvulas dobladas—, si el problema principal está en unos inyectores muy desgastados, o si el coche tiene pocos kilómetros y un uso normal, donde no hay carbonilla suficiente que justifique el gasto.

Si tu coche supera los 100.000 km y notas que va perdiendo fuelle poco a poco, una sesión suele dar buen resultado por lo que cuesta. Te lo confirmamos con una revisión previa antes de proponerlo.