Guía completa
Dos sistemas que resuelven cosas distintas
En gasolina, la mezcla de aire y combustible se enciende con una chispa. La bobina —una por cilindro en los motores actuales, montada directamente sobre la bujía— genera el alto voltaje necesario para esa chispa. Cuando empieza a fallar, da chispas débiles o erráticas y aparece un fallo de encendido en ese cilindro concreto.
En diésel, la combustión se produce por compresión, sin necesidad de chispa, pero en frío necesita ayuda: los calentadores —también llamados bujías de incandescencia— elevan la temperatura de la cámara unos segundos antes de arrancar. Aquí, un mal precalentamiento se nota especialmente en un sitio como este: mañanas de invierno con temperaturas claramente por debajo de cero son frecuentes, y ahí es donde un juego de calentadores gastado marca la diferencia entre un arranque normal y varios intentos con el motor tosiendo.
Diagnosis antes de decidir qué cambiar
Un error habitual en talleres poco especializados es cambiar el conjunto entero de bobinas o calentadores cuando solo falla una unidad. La lectura en tiempo real permite identificar la exacta: P0301 apunta al cilindro 1, P0302 al 2, y así sucesivamente hasta el número de cilindros del motor. En calentadores, P0670 señala el módulo de control y P0671-P0675 los calentadores individuales.
Con esa información se puede sustituir solo la unidad afectada si el coche tiene pocos kilómetros. Si supera los 150.000 km y ya han fallado varias, suele compensar cambiar el conjunto entero, porque las restantes tienen un desgaste parecido y es probable que fallen en poco tiempo.
Calentadores agarrotados: una extracción que exige cuidado
En motores diésel de bastante kilometraje, los calentadores pueden quedar agarrotados en la culata por acumulación de carbonilla acumulada durante años. Extraerlos sin que se rompan requiere una técnica concreta: líquido aflojador, tiempo de actuación, calor localizado con soplete y un par creciente al desenroscar. Si se rompen dentro de la culata, hay que retirar los restos sin dañar la rosca, un trabajo delicado que facturamos como tiempo extra solo cuando hace falta.
Marcas con las que trabajamos
En bobinas usamos Bosch, Beru y NGK, las tres de primer equipo en la mayoría de fabricantes europeos. En calentadores, las mismas marcas, además de Denso para algunos modelos japoneses. No trabajamos con marcas blancas: suelen aguantar entre 30.000 y 50.000 km y acabas volviendo al taller con el mismo problema.