Guía completa

El golpe que casi todo el mundo ha dado alguna vez

Rozar el bordillo al aparcar es probablemente el daño más frecuente en cualquier llanta. Suele pasar en maniobras en espacios reducidos, entrando en un garaje estrecho o dando marcha atrás en una calle en cuesta con poco margen. El resultado es un raspón que no compromete la seguridad pero sí se ve, y que cuesta bastante menos reparar (60-120 €) que cambiar la llanta entera (200-800 € según marca).

Cuatro técnicas, cuatro tipos de daño

Pintado por raspón (60-120 €): se lija la zona, se aplica masilla si hay algo de deformación leve y se pinta en cabina con esmalte específico para llanta.

Enderezado de deformación (80-180 €): con una máquina que aplica presión controlada para devolver la forma original. Solo funciona con deformaciones leves o medias, y siempre sin grietas.

Diamantado en torno CNC (100-180 €): para llantas de gama alta con acabado de aluminio visible tipo espejo. Sin el torno específico no se puede igualar el resultado — pintar encima no lo reproduce.

Soldadura con argón: para grietas o picaduras en el rebaje donde apoya el neumático. Si el daño es pequeño y localizado, funciona bien; si es estructural, toca sustituir por seguridad.

Deformaciones que aparecen más en según qué época

Un bache mal reparado se lleva por delante más llantas de las que parece, y no todas las carreteras están igual de castigadas todo el año: el ciclo de frío intenso y deshielo agrieta el firme y genera baches que en meses más cálidos no estarían ahí. No es raro que en la revisión de primavera aparezcan más deformaciones leves de lo habitual, del tipo que en su momento el conductor ni notó porque el golpe pareció menor.

Llantas premium: un cuidado distinto

Diamantadas (Audi RS, BMW M, AMG, Cupra Performance), pulido espejo hecho a mano, forjadas de marcas como BBS, OZ o Vossen con piezas de un solo uso, o con anclajes especiales en ciertos modelos de gama alta: cada una pide su propia técnica, y lo comentamos al valorar el presupuesto.

Cuándo no reparar

Grieta estructural, golpe muy severo, soldadura previa mal hecha que dejó la zona debilitada, o demasiadas reparaciones acumuladas sobre la misma llanta: en cualquiera de estos casos, sustituir es la opción segura. La llanta aguanta el peso del coche y el esfuerzo de cada frenada y cada curva — no es una pieza donde valga la pena arriesgar.

Pintar las cuatro a juego

Si vas a reparar una llanta y las otras tres tienen la pintura desgastada por los años, suele compensar pintarlas todas para que queden uniformes — con descuento por hacerlo junto. Es especialmente recomendable antes de vender el coche, donde puede notarse en el precio final.